13 de abril de 2010

Un acercamiento al contacto con uno mismo como vía de transformación.

Abrazar al cuerpo es comenzar a sentir, a comprender sus necesidades, inquietudes, asperezas, restricciones y olvidos. Abrazar al cuerpo es comenzar a transitar un camino de reconexión con la piel que nos contiene, abriga, protege y esconde. Abrazar al cuerpo es comenzar a venerar el instante que ilumina, tramo a tramo, su totalidad.

El movimiento de las manos serpentea la superficie, el olor de los aceites nutren los sentidos y el agua corre más allá del cuerpo para lavarlo y purificarlo. Vivir el cuerpo para conectarlo a la vida toda, confiar en su saber original e instintivo para potenciar los instrumentos que multiplican todas las posibilidades.
¿cuántas estaciones tiene el cuerpo?¿cuántos cuerpos habitamos?¿cuántas palabras e imágenes tatuamos en su piel?¿cuántos tesoros guardamos celosamente en su interior?-

El automasaje requiere un tiempo y un espacio, un lugar apropiado para apropiarse del cuerpo. Ayurveda indica que todo lo que existe fuera, existe dentro y viceversa. Tomar lo ajeno y externo para convertirlo en algo propio a la vez que devolvemos al mundo nuestra forma única de expresión, a cada instante, con cada cosa y en cada persona dejamos una huella de nosotros mismos, un rastro único en tiempo y espacio.

Por lo tanto, la forma que le demos a nuestra sesión de automasaje será única cada vez, dejando en nuestro cuerpo las señales para anclar su integridad, para motivar su creatividad, para potenciar su habilidad. Abraza a tu cuerpo y crea un lenguaje sin palabras, abraza al pequeño, pero también al gran movimiento, sintonízate con su ritmo y entrégate a lo sugerido.