25 de octubre de 2010

Vientre Espiral

"Madre nuestra La Tierra

que fluyes en el poro de todo lo viviente,

reflejas tu emoción en los plurales,

caminas desde el centro de lo Uno,

prologas el hechizo de los números pares;

que rondas en el paso y la caída,

respiras en el hueco sonoro de la noche,

sonríes en el astro de fuegos tutelares

y en los trémulos cauces del verbo de la leche."

(Extracto del Poema "Madre nuestra la Tierra" de Aurora Reyes, muralista mexicana).

Hace unos meses atrás me propusieron ahondar en la consiga -¿qué es ser mujer?-, y durante un tiempo evoqué esa idea en mí, inundando mi cotidianeidad de aquello que me impulsa a crear éste ser mujer propio, viviente en mí. Esto me provocó una gran necesidad de recuperar espacios. Y éste pequeño universo mío, comenzó a crear. Con sus elementos, su naturaleza y su inteligencia, espacios plenos y fértiles.

Sentir, en el instante profundo, en lo pequeño. Crear palabras y silencios, algunos dibujados en el transcurrir de un cuerpo. Oler la calidez de las maderas, despertarse en la alegría del cítrico y tocar la nota aterciopelada de la rosa en el pecho. Jugar, a cazar mariposas de viento, que susurra el alma al despertar. Sembrar en tierra fértil el origen, para honrar la vida, cíclica y perpetuamente, en el gesto cotidiano vinculado al amor. Y todo este rescate de mí, ha resuelto juntarme, convocarme y sobretodo, expresarme.


Para mí el ser mujer es crear espacios infinitos, que no nacen ni mueren, sino que se continúan, en lo perpetuo. Es sentir la vida en lo pequeño, en el instante cotidiano, en cada rincón habitado de mi cuerpo, en los olores de mi cocina, en crear palabras y silencios. Pero sobre todas las cosas, honrar lo femenino, es darme esos espacios para abrir mi cuerpo y mi corazón a la posibilidad de crear un instante profundo, en conexión a la vida toda.

ORIGEN (latín -origo-, nacimiento, raíz, manantial, principio), es para mí una palabra femenina, ligada a mi vientre espiral.